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En el año 2008, el Ministerio de Cultura de Colombia expide el decreto reglamentario 2941, que regula la Ley 1185 de 2008 o Ley de Patrimonio, legislación que promueve en el país el desarrollo de acciones concretas en lo que respecta a la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación (PCI), cubriendo campos relacionados con las lenguas y la tradición oral; la organización social y formas tradicionales de organización; los conocimientos y técnicas tradicionales asociadas con el manejo del medio natural local y universal, el hábitat, la cultura culinaria y las prácticas médicas tradicionales; las técnicas y producción asociadas a objetos artesanales, los actos festivos y las artes populares.
Pese a la existencia de dichas disposiciones legales y reglamentarias, quienes trabajamos en el tema consideramos que se hace necesario hacer reflexionar a quienes detentan las expresiones y/o manifestaciones que hacen parte de dicho PCI acerca de lo que eso significa; los derechos sociales, económicos y culturales que genera su reconocimiento y las acciones concretas que hay realizar, una vez se incluyen en la Lista Representativa del país en sus tres niveles (nacional, departamental o municipal)
Paralelamente se hace necesario difundir la idea de que todos y cada uno de nosotr@s, podemos convertirnos en guardianes efectivos de dicho patrimonio favoreciendo el posicionamiento del tema en el discurso sociocultural del país y rebasando las tradicionales acciones que suele tomarse en torno al tópico patrimonial: la conservación, restauración y/o reposición del mismo; acciones basadas en la nostalgia de preservar aquello que tiende a desaparecer.
Asumiendo que todas las sociedades y ámbitos socioculturales están en un continuo proceso de transformación es importante tener en cuenta, que una expresión y/o manifestación cultural puede cambiar a tal grado, que la misma colectividad no lo reconoce como tal. Justamente esta situación hace que además de reconocer los nuevos elementos que hacen parte de una cultura dinámica, se supere la concepción de asociar el PCI con la tradición, con aquello que se considera esencial, innato a una sociedad.
Teniendo en cuenta la experiencia aportada por lo folcloristas de antaño, quienes señalaban que se debía preservar la esencia de una expresión y/o manifestación cultural, la actual legislación colombiana en material del PCI permite tener en cuenta dicha dinámica cultural e incorporar nuevos elementos que hacen y harán parte del bagaje cultural de la nación (p.e. el Hip – Hop, los grafitis y en general, todas aquellas manifestaciones de cultura urbana), lo que coadyuvará a generar una concepción de patrimonio y de PCI más incluyente.
Siendo coherente con lo anteriormente señalado, es de mi interés poder contribuir a la labor de reconocer y promover el conocimiento en torno a una temática que ahora es de interés no solo por su componente cultural sino sobretodo, por la importancia que adquiere a la hora de formular y poner en marcha del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y el Plan de Manejo de Cuencas Hidrográficas. Es por eso que en este espacio se difundirá paulatinamente, algunos aspectos importantes a tener en cuenta en el tema territorial de los Miraña, basándome en la tradición oral de este pueblo indígena evidente en los relatos y las tonadas que les son propias, y que permiten identificar no sólo la manera como se concibe el mismo, sino los aspectos esenciales a la hora de formular un plan de manejo y conservación del mismo a partir del saber ancestral.
A continuación se expondrá brevemente un acercamiento a la manera como tradicionalmente se explica el origen del territorio ancestral Miraña, escudriñando en la organización social de este pueblo indígena y la manera como se dispusieron espacialmente en el Cahuinaría, Pamá y el segmento bajo y medio del Caquetá colombiano.
BREVE APROXIMACIÓN AL ORIGEN Y ORDENAMIENTO TERRITORIO MIRAÑA TENIENDO EN CUENTA LA TRADICIÓN ORAL
Para los actuales Miraña, Niimúe, el principal ser viviente creador del mundo primigenio, pensó y materializó su territorio como un gigantesco jardín plantado con diversas especies vegetales y animales significativas desde entonces para este pueblo indígena; especies que serían abrasadas con el primer fuego candente que el propio Niimúe avivaría y que daría origen a la primera práctica de “tumba y quema” conocida por los Miraña (mas...).
Para entender más sobre la concepción de territorio entre los pueblos indígenas del Amazonas, ver video “Los guardianes de La Libertad”
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